Acción de Gracias por erradicación de campamento El Gomero de Maipú
Acción de Gracias por erradicación de campamento El Gomero de Maipú

Con una vigilia presidida por el Padre Rodrigo Tupper, Vicario de Pastoral Social y de los Trabajadores, este martes 5 de septiembre a las 19:30 horas en la intersección de las calles Arquitecto Hugo Bravo con Longitudinal, los pobladores del campamento El Gomero de Maipú harán una liturgia ecuménica de acción de gracias por su traslado a sus nuevas viviendas en la comuna de Peñaflor.

En el acto participarán las 40 familias que han vivido en ese lugar por más de cuatro décadas y contará con la presencia de la Ministra de Vivienda y Urbanismo, Patricia Poblete, del alcalde de Maipú, Alberto Undurraga y de representantes de Chile Barrio, entre otros. En la liturgia los habitantes de El Gomero harán un recorrido por la historia de su campamento, habrá testimonios, pies de cueca, encendido de una fogata y ofrendas de símbolos que reflejan su esfuerzo por tener su casa propia.

El traslado a sus nuevas viviendas en la comuna de Peñaflor será el día miércoles 6 de septiembre a partir de las 7:00 horas. Estas viviendas son muy distintas a las "Chubi" o a las enanas, más dignas amplias y con habilitación urbana, que surgen de la propia organización de los pobladores y del apoyo y trabajo en conjunto de las Vicarías de Pastoral Social y de los Trabajadores, Chile Barrio, el municipio de Maipú y otras entidades.

Historia de El Gomero
El Gomero está ubicado en medio de la zona urbana de la comuna de Maipú, en lo que antiguamente era un sector agrícola. Sus orígenes se remontan a hace más de cuarenta años y la mayoría de sus habitantes son nacidos y criados allí. Personas que en su mayoría se han dedicado a trabajar en el campo toda su vida.

Actualmente 40 familias viven en este campamento, en condiciones muy precarias y sin urbanización, aunque están en plena ciudad. Sin embargo, a pesar de las dificultades, sus habitantes se caracterizan por tener un fuerte sentido de comunidad y por sus deseos de salir adelante y de lograr una mejor calidad de vida para ellos y especialmente para sus hijos.

Han trabajado arduamente para conseguir el ahorro necesario para postular a una vivienda. En esto las mujeres han sido fundamentales, ya que se organizaron para formar un comité de allegados y para realizar durante años diversas actividades para juntar dinero como bingos, rifas, completadas y sobre todo una olla común.
Angela Vásquez, una de las personas que ha participado activamente, cuenta la importancia de este proceso para ellas: “Yo fui por tres años una de las cocineras de la olla común, era sacrificado porque no era fácil cocinar todos los días para más de 30 familias, pero el esfuerzo valía la pena porque sabíamos que el dinero que juntábamos era para tener nuestra casa”.

En este proceso han recibido el apoyo del equipo de Pastoral Solidaria de la Vicaría Oeste y de la Vicaría de Pastoral Social y de los Trabajadores a través de su programa de “Fortalecimiento Organizacional y Mejoramiento de la Calidad de Vida en Campamentos de la Región Metropolitana”. Para lo cual se ha desarrollado todo un trabajo de acompañamiento y asesoría con el fin de que pudieran permanecer unidos en la búsqueda de una solución habitacional digna, tomar conciencia de sus derechos, y que fueran capaces de hacer gestiones con el municipio y Chile Barrio para mejorar sus condiciones de vida.

Sin embargo, este proceso no ha sido fácil, a las dificultades para ahorrar el dinero necesario y para motivar a las personas a trabajar organizadamente para lograrlo, en el último tiempo se ha sumado la demora en la entrega de sus nuevas viviendas. “Hasta que no tenga las llaves de mi casa en mis manos yo no voy estar tranquila, porque desde enero que nos están entregando las casas y aún seguimos esperando. Eso ha sido agotador para nosotros como dirigentes porque ha tardado demasiado y la gente cree que es porque nosotros no nos movemos”, confiesa María Eugenia Villalobos, presidenta de la directiva.

Pero ellas se saben sobreponer a esas situaciones y no las desaniman ni con los años de espera, ni el hecho de tener que viajar todos los días, durante meses con sus hijos para que puedan ir al colegio a Peñaflor, donde estudian desde marzo de 2006, debido a que la erradicación en un principio iba a ser en el mes de enero. Aunque reconocen que el ver que sus casas están listas y aún no las pueden habitar, les produce ansiedad y no hayan las horas de estar viviendo en ellas.

Lejos de terminar su trabajo, las mujeres de El Gomero saben que la nueva vida que comenzarán traerá nuevos desafíos. El primero será seguir manteniendo viva su organización y el sentido de solidaridad entre ellos e integrarse a su nueva comunidad y compartir lo que ha significado para ellos el proceso de trabajar para tener su hogar.

Así lo reflejan las palabras de una de sus dirigentas, Margarita Vásquez: “Lo que me motivó a ser dirigente fue ver las dificultades en el campamento y las diferencias que hay. Para mí ha significado mucho porque uno aprende a crecer y a ver las cosas de otra manera y ahora que me voy a mi casa me siento grande, es un logro. Incluso cuando lleguemos a Peñaflor quiero asesorar a otros campamentos, porque hay varios en esa zona y ayudar a otras personas para que se atrevan a hacer el mismo proceso y a pensar que es posible vivir de otra manera”.

Fuente: Vicarías de Pastoral Social y de los Trabajadores

Santiago, 05 de Septiembre, 2006

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