Retiro del clero en Copiapó
Retiro del clero en Copiapó

P. Ricardo Cortés, rector del Seminario de San Felipe, predicador del retiro del presbiterio de Copiapó: “Cuando en nosotros se multiplican los signos, los gestos y las palabras de comunión, hacemos creíble una Iglesia de Jesucristo”

Centrado en el discipulado misionero del sacerdote fue el retiro de inicio de año pastoral del presbiterio diocesano de la diócesis de Copiapó, que concluyó este viernes 12 de marzo, en la Casa de Ejercicios de La Candelaria.

El encargado de predicar este retiro fue el Rector del Seminario de San Felipe, P. Ricardo Cortés, cuya venida se gestó en noviembre pasado, por petición de Mons. Gaspar, con quien trabajaron juntos en algunas tareas de la Cech.

Sobre la importancia de empezar el año con un retiro, el P. Ricardo señaló que todo retiro busca “descubrir el fundamento de la propia vida y nos ayudan a tomar las decisiones apropiadas con la vista puesta en la vida en Jesús” basándose “en la oración comunitaria, en la oración personal, en la celebración de la eucaristía, el sacramento de la reconciliación”. En esta ocasión y de acuerdo a la petición del Obispo, se han tenido en cuenta la Misión Continental y el Año Sacerdotal, “de ahí que el tema versó para nosotros en la línea de discípulos misioneros desde nuestra consagración sacerdotal”.

En el último día del retiro, el P. Ricardo se lleva “una linda impresión” del trabajo realizado. “Nos enfrentamos a los ejercicios espirituales en medio de las preocupaciones, se está comenzando un año pastoral; si bien Atacama no ha sufrido los efectos del terremoto como lo han hecho las regiones del centro sur, estamos todos pendientes de eso; hemos hecho ejercicios espirituales en el contexto de un cambio de gobierno y para nosotros eso no es indiferente, ni para cualquier sacerdote, con lo cual las preocupaciones que todos traemos no son pocas, entonces ver a los sacerdotes asistir a las meditaciones, buscar sus espacios personales tanto para la oración como para el encuentro fraterno, confesarse, fue muy hermoso, especialmente el momento de la liturgia penitencial del jueves por la noche, hermoso porque nos confesamos los curas entre nosotros, los mismos que somos llamados a ser maestros en la oración, en la predicación, en la vida sacramental, dimos testimonio de que también somos necesitados de redención”.

“Los desafíos que tenemos hoy día para el tema de las vocaciones pasan, en primer lugar, por nosotros mismos los curas”

El P. Ricardo tocó el tema de las vocaciones sacerdotales a partir del mensaje que lanzó el Papa para la 47 Jornada de Oración por las Vocaciones que será el 25 de abril. “En el contexto del año sacerdotal, dice el Papa Benedicto que es fundamental que los sacerdotes despleguemos tres aspectos de nuestra consagración y que serán el camino para que otros se vinculen al Señor. Primero, ser testigos de un amor entrañable y de una vinculación profunda con el Señor. En la medida que nosotros seamos testigos de esta verdad, serán muchos los que se asombrarán, por así decirlo, de nuestra consagración. El segundo aspecto, es que seamos testigos de una donación total de nuestra vida, de gente que vivimos completamente para los demás, disponibles, misericordiosos, compasivos, cercanos, fraternos, solidarios. Ese es un aspecto esencial de nuestro ministerio, y que vincula a otros, especialmente a los más jóvenes, al mismo sacerdocio. Y el tercer aspecto es la búsqueda de la comunión. Cuando en nosotros se multiplican los signos, los gestos y las palabras de comunión, hacemos creíble una Iglesia de Jesucristo. Entonces, los desafíos que tenemos hoy día para el tema de las vocaciones pasan, en primer lugar, por nosotros mismos los curas. Si nosotros nos creemos el cuento, otros se creerán el cuento. Pero si llevamos el ministerio cansados, agobiados, malhumorados, distantes, conflictivos, llenos de las miserias de la condición humana, nadie va a adherirse a un cuerpo presbiteral de esta naturaleza”.

“La pastoral vocacional debiera ser la vocación de la pastoral”

“Cuando digo esto- señala el P. Ricardo-, digo que nuestro trabajo pastoral en todas las áreas tenga en el corazón una pastoral vocacional. Se ha dicho por ahí que la Pastoral vocacional es una pastoral por defecto. Qué se entiende por esto. Que toda pastoral debiera tener en su quehacer un horizonte vocacional. Vale decir, la pastoral vocacional debiera ser la vocación de la pastoral. Que cada trabajo que hagamos, en los trabajos solidarios, en la catequesis, en las celebraciones litúrgicas, nos ayuden a todos los fieles a descubrir nuestra vocación

Comunidad y familia, constructores de la cultura vocacional

Consultado sobre el rol de la comunidad y de la familia en el surgimiento de nuevas vocaciones, el P. Ricardo dice que “en la medida en que nosotros como comunidad cristiana y cada uno de los bautizados vivamos nuestra adhesión a Jesucristo, vivamos el llamado de ser para los demás y vivamos en comunión, será un camino de semilla de nuevas vocaciones. A las familias les digo: hablen de Dios, no lo saquen de la convivencia diaria. Rezar en familia, acudir juntos a la vida eucarística dominical, ser sensibles con las cosas de Dios, va gestando en el corazón de las nuevas generaciones un amor por el Señor. Yo creo que todos los sacerdotes podemos contar de alguna manera, las bendiciones que hemos recibido de Dios a través del testimonio de nuestras propias familias. No sólo porque nos hablaban de Dios, no sólo porque rezaban, sino porque en nuestras familias, con las diferencias que pueda haber, ha habido valores que se han plasmado a fuego en el seno de ella. Muchos de nosotros hemos tenido como padres a dirigentes locales, poblacionales, vecinales, eclesiales, y el testimonio de ellos, solidario, de una vida entregada, al servicio de los demás, han sido un semillero, una tabla de cultivo para vocaciones de toda especie, matrimoniales, diaconales, laicales, y por supuesto sacerdotales. Yo animo al pueblo de Dios y animo a todas las familias a que vivan bien su condición. No hay que hacer cosas extraordinarias, hay que vivir lo ordinario de forma extraordinaria”.

“Tenemos a nuestro haber las mejores banderas”

A veces al pensar en seguir una vocación religiosa, se pone el acento en lo que no se podrá hacer, como casarse o tener hijos. El P. Ricardo propone un cambio de perspectiva. “Poner los acentos sólo en lo que pierdo es empobrecedor. Por qué no mirar qué es lo que yo gano, y qué es lo que gana el mundo con que yo sea sacerdote. Es uno de los criterios de discernimiento vocacional. Y no lo hablamos en términos de eficacia, rendimiento, grandilocuencia, de cerebro solamente, sino en su ser personal. Yo creo que para uno que tiene la consagración, que en un momento la Iglesia ha confiado en nosotros un don tan particular de servicio, ganar esta incorporación como si fuera un miliciano de un gran ejercito, de participar de uno de los más hermosos combates, que es el combate del bien, de tomar a nuestro haber las mejores banderas, que son las de la verdad, de la solidaridad, de la entrega, de una vida sencilla, disponible, alegre, eso es lo que uno gana”.

Gracias a la Iglesia de Atacama

“Quiero dar las gracias a la tierra de Atacama, a los sacerdotes aquí. La paciencia y la disponibilidad para el trabajo, la confianza que ha puesto en mi don Gaspar, un saludo cariñoso a él, estuve con él hace unos días, dialogamos y él desde su lecho de enfermo, ha ofrecido su sacrificio, sus dolencias, su recuperación, para el bien de la Iglesia, en reparación de todos nosotros. Un saludo cariñoso a todos y una gratitud inmensa a la Iglesia de Atacama”.

Fuente: Comunicaciones Copiapó
Copiapó, 17 de Marzo, 2010

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