Monseñor Felipe Bacarreza, Obispo de Los Angeles, hace un llamado a la Solidaridad ante la catástrofe
Las puertas están abiertas para el éxito de esta campaña.
Monseñor Felipe Bacarreza, Obispo de Los Angeles, hace un llamado a la Solidaridad ante la catástrofe

Monseñor Felipe Bacarreza Rodríguez, obispo de Santa María de Los Ángeles, nos convoca a remover nuestros corazones, a salir del ensimismamiento reconcentrado en torno a la familia y mirar un poco más allá, en medio de esta catástrofe nacional, que ha afectado con inusual fuerza a nuestra Región del Bío Bío. Nos convoca a participar de manera activa en una campaña solidaria con quienes más sufren en este dramático momento.

Salvada parcialmente la emergencia absoluta y el colapso de los servicios, es un tiempo muy oportuno para compartir la realidad concreta con una espiritualidad más profunda, como una forma adecuada de afrontar la calamidad. Como lo señala nuestro Obispo Felipe Bacarreza, “en esta situación de angustia, invito a todos a volverse al Señor, confiando en su palabra: «Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha y lo libra de todas sus angustias»”. Así se lee en la Biblia, específicamente en el Salmo Nº 34.

En lo específico, este llamado que hace nuestro obispo a los habitantes de nuestra provinvia de Bio Bio, indica que la Diócesis, a través de su Departamento de Pastoral Social, se está sumando al esfuerzo de socorrer a los hermanos más afectados por el terremoto. Con este fin ha comenzado una campaña solidaria que estamos promoviendo a través de la radio Diocesana Regina Coeli y otros medios. El lugar de acopio de la ayuda aportada será la antigua Casa Pastoral, ubicada en la avenida 21 de Mayo 147, que, felizmente, no sufrió daños mayores con el terremoto.

Más específico aún es el detalle de lo que se necesita. Básicamente, son materiales para habilitación de viviendas: materiales para techos (por ejemplo, planchas de zinc), listones, principalmente de 2x2; tablas (tinglado y piso), planchas, clavos y alambre. También herramientas necesarias para la autoconstrucción: martillos, destornilladores, serruchos, palas y chuzos, entre otras; útiles de aseo, como jabón, toallas de baño y de mano, pasta dental, shampoo normal y antipediculosis, peinetas, cloro, papel higiénico y pañales desechables para niños y adultos; alimentos más básicos: leche en polvo, alimentos colados para guaguas, conservas, legumbres, azúcar, té, café, harina, pastas, arroz, aceite y sal. Además, es muy importante la donación de cajas de cartón o bolsas plásticas en gran cantidad.

No será una distribución arbitraria. No pocas campañas han terminado en críticas por ello. En este caso, la entrega de estas ayudas a los particulares será canalizada a través de los grupos de ayuda fraterna que existen en las parroquias de la Diócesis. ¿Quién mejor que ellos para conocer en detalle, cara a cara, personal y cotidianamente, a los feligreses y a quienes, entre ellos, sufren más necesidades?

Resaltamos la confianza de monseñor en su convocatoria, ya que nos manifiesta que “seguro de poder contar con la caridad de los benefactores, con la buena organización de la Pastoral Social Diocesana, la ayuda fraterna de las parroquias y con la buena voluntad de todos, los bendigo con vivo afecto en Jesús y María Santísima”. Es una bendición bienvenida, que nos debe estimular, ya que estamos en medio de ese período católico de la Cuaresma, que nos invita, con singular energía, al sacrificio y a la solidaridad.

Es esa misma solidaridad que está comenzando a inundar las almas de la gente buena, para compartir, incluso en extremo, con quienes menos tienen. Como decía san Alberto Hurtado, “dar hasta que duela”. Ese llamado tan fuerte lo están haciendo las parroquias, los scouts y tantas otras instituciones que, de una u otra forma, están removiendo corazones, para que miren alrededor.

Cada cual puede y debe hacer algo para movilizar, primeramente los espíritus, y luego, la acción, porque se requiere mucha, muchísima ayuda, para los sufrientes. Hay demostraciones explícitas que están fluyendo, desde artistas y comunicadores sociales de gran renombre nacional, como de programas de medios de comunicación. Pero también están los sencillos, los menos reconocidos a nivel chileno, pero que tienen tanto valor como ellos, ya que, no porque se reduzcan a espacios más estrechos de acción, son menos relevantes. Son esas entidades más cercanas, justamente, las que pueden actuar con singular eficiencia y eficacia en esta emergencia, porque conocen el entorno y no hablan a desconocidos.

Las puertas están abiertas para el éxito de esta campaña. No esperemos que otros lo hagan. Somos nosotros mismos los convocados, todos y cada uno. El dolor lo podemos mitigar. Es nuestra responsabilidad.

Fuente: Diario La Tribuna
Los Angeles, 04 de Marzo, 2010

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