
En su mensaje, el purpurado planteó tres claves de lectura para el discernimiento: los dolores, las esperanzas y la vivencia del camino sinodal. En ese contexto, mencionó desafíos como “corrupción, narcotráfico, desigualdades, sistemas democráticos frágiles, vacío existencial y pérdida del sentido de vida”, pero también destacó signos alentadores como “la solidaridad, la juventud y la integración de inmigrantes y pueblos originarios”, además del compromiso con la ecología integral y la religiosidad popular.
Siguiendo esta línea de reflexión, el líder religioso señaló que estos puntos fueron asumidos como prioridades en la Asamblea de Río de Janeiro del año pasado, subrayando la necesidad de “avanzar” en coherencia con el Sínodo de los Obispos y las directrices eclesiales vigentes.
Una invitación a caminar juntos
Aludiendo a la encíclica Fratelli Tutti, el cardenal destacó que “nadie puede pelear la vida aisladamente. Se necesita una comunidad que nos sostenga”, y, a partir de ello, remarcó el valor de caminar en conjunto: “Qué importante es soñar juntos. Solos se corre el riesgo de tener espejismos”.
Bajo esta misma inspiración, llamó a construir un horizonte común: “Soñemos con una única humanidad […] todos hermanos y hermanas”, poniendo en valor la diversidad cultural y espiritual presente en la región.
El encuentro regional donde participan más de 48 delegados de los episcopados de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, es promovido por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) del 4 al 8 de mayo. Forma parte del proceso iniciado en 2025 y apunta a consolidar la articulación pastoral entre las Iglesias del Cono Sur.
Un proceso sinodal en marcha
De acuerdo a los organizadores, esta segunda edición tiene como finalidad “promover la comunión y la articulación en nuestra región para ser reconocidos como comunidad de discípulos en la misión evangelizadora”. La iniciativa se inscribe en un itinerario inspirado en el proceso sinodal, estructurado en etapas centradas en comunión, participación y misión.
A lo largo de la jornada, la metodología articula espacios de oración, lecturas de la realidad regional, reflexión teológico-pastoral y “conversaciones en el Espíritu”, siguiendo el itinerario ver-juzgar-actuar. Asimismo, contempla una visita pastoral a una comunidad terapéutica y espacios de trabajo grupal orientados a proyectar acciones hacia el Jubileo de la Redención.
Frente a múltiples desafíos sociales, este encuentro apunta a fortalecer una Iglesia más cercana, articulada y comprometida con los pueblos del Cono Sur, capaz de responder a los signos de los tiempos desde una esperanza compartida. Como lo señalaba el cardenal Spengler “Qué importante es soñar juntos».
Fuente: ADN CELAM