
Hace un año, La Serena y Coquimbo se transformaron en el corazón joven de la Iglesia. Desde Arica hasta Tierra del Fuego, miles de jóvenes llegaron en peregrinación para ser parte de la primera Jornada Nacional de la Juventud (JNJ 2025), un acontecimiento inédito que reunió fe, alegría, servicio y comunión bajo el lema “Jóvenes peregrinos de la esperanza”.
Las parroquias de la Arquidiócesis de La Serena se convirtieron en verdaderos hogares de acogida. Familias, comunidades y voluntarios abrieron sus puertas y corazones para recibir a delegaciones completas. En la parroquia “Sagrada Familia” de Coquimbo, Luciana Salvatierra, joven de Antofagasta, expresaba con emoción: “Estamos felices de poder ser parte de esta experiencia única, que nos permitirá atesorar valiosos recuerdos que marcarán nuestras vidas”. A su vez, Walter Pacheco, peregrino de Puerto Montt, agradecía la acogida recibida: “No nos ha faltado nada y estamos muy contentos de vivir esta experiencia que promete marcar nuestras vidas”.
La peregrinación misma ya era parte del camino espiritual. Desde Valdivia, Hilda Schwerter, de la Pastoral Juvenil, recordaba que el trayecto fue vivido como una experiencia de fe: “Esto es más que un paseo, es un encuentro con el Señor”. Ese mismo sentir lo compartían jóvenes como Francisca Fernández Catalán, quien afirmaba que la JNJ fue una respuesta al llamado de Dios, y Josefa Uribe, quien destacaba el valor del encuentro entre jóvenes y el calor humano de las familias de acogida.
La música fue otro de los grandes lenguajes de esta jornada, convirtiéndose en un verdadero puente de oración, alegría y encuentro. Junto a las bandas locales como
RUAH, Leatare y Amanía, la JNJ 2025 contó con la participación de destacados talentos nacionales, entre ellos el Padre Jota, Fer Torres, Pablo Cifuentes y Fernando Leiva, quienes animaron diversos momentos del encuentro y de oración. A ellos se sumaron agrupaciones musicales provenientes de distintas diócesis del país, reflejando la riqueza y diversidad de la Iglesia chilena. El Pbro. Jorge Arancibia Mancilla, acompañante de
Leatare, lo resumía así: “El carisma del canto y de la música para los jóvenes es fundamental; es una oportunidad maravillosa para sembrar la fe”. Desde Ovalle, Sergio Robles, director de
Amanía, recordaba la JNJ como “una gran instancia de evangelización vivida con mucha entrega”, donde la música se transformó en anuncio vivo del Evangelio.
Uno de los momentos más significativos fue la Misa de Envío de los servidores, celebrada en la Catedral Metropolitana y presidida por Mons. Galo Fernández, Obispo de Talca y presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil. Allí, junto al Arzobispo René Rebolledo Salinas y al Obispo Auxiliar Enrique Balzán, se encomendó la misión de acoger y servir. Mons. Fernández animó a los jóvenes a dejar que el Evangelio transforme la Iglesia y el mundo, recordando que Jesús es siempre novedad y fuente de esperanza.
El inicio oficial de la JNJ, el 22 de enero de 2025, llenó de vida el Parque “Pedro de Valdivia”. Música, cultura local y símbolos profundos marcaron la jornada inaugural, con la llegada de la Virgen de Andacollo y la Cruz Peregrina, signos de una fe encarnada en la historia y la identidad del norte chico. La Misa Inaugural, presidida por Mons. Enrique Balzán, invitó a los jóvenes a ponerse en el centro, allí donde Jesús llama para sanar, incluir y dignificar.
A lo largo de los días, los Encuentros y Diálogos de Esperanza, las misiones solidarias, la limpieza de playas, las visitas a realidades de dolor y la donación de sangre, mostraron que la fe se vive también en las obras. Aileen Alday, del equipo de contenidos de la JNJ, lo explicaba con claridad: “El Evangelio no puede quedar encerrado en los templos, tiene que salir al encuentro de los hermanos”.
La Vigilia Eucarística en el Faro Monumental permanece en la memoria colectiva como uno de los momentos más conmovedores. Con el mar de fondo y miles de luces encendidas, jóvenes como Josefa Robles, de Calama, compartían que orar juntos era una alegría que impulsaba a vivir. Desde Santiago, Oscar, de la comuna de El Bosque, se maravillaba al ver a tantos jóvenes adorando a Cristo, dando testimonio incluso ante turistas y transeúntes.
El cierre, el domingo 26 de enero, fue una verdadera acción de gracias. En la Misa de Clausura, presidida por el Arzobispo René Rebolledo Salinas, se recordó que los jóvenes no solo fueron participantes, sino protagonistas y enviados. “No tengan miedo de compartir con todos la esperanza y la alegría de Cristo Resucitado”, les dijo, encomendando la experiencia a la Virgen de Andacollo.
Una Iglesia más joven y en salida
Además de los frutos visibles durante la JNJ 2025, esta experiencia ha generado un impacto duradero en la vida pastoral de la Arquidiócesis de La Serena, fortaleciendo la presencia y el liderazgo juvenil. Un claro ejemplo de ello fue la realización del primer Campamento Juvenil Arquidiocesano, realizado en la Casa de Retiros de los Salesianos en El Molle entre el 19 y 23 de enero de 2026. Esta instancia formativa reunió a jóvenes líderes de las cuatro vicarías de la Arquidiócesis para profundizar en temas vocacionales como el llamado personal, la misión y el compromiso con la fe, además de fomentar la convivencia, la oración y el sentido de pertenencia eclesial.
Este impulso pastoral también permitió que la Pastoral Juvenil de la parroquia “San José Obrero”, que había estado años inactiva, se reconstituyera con la energía y el compromiso de los jóvenes. Asimismo, en la parroquia “San Pedro” de Coquimbo se consolidó la Pastoral Juvenil Redentorista, orientada a la ayuda social y a la atención de los más necesitados mediante iniciativas de solidaridad y entrega de alimentos. De igual modo, parroquias como “San Marcelino Champagnat”, “San Juan Evangelista” y “Nuestra Señora de Lourdes” han experimentado una significativa incorporación de jóvenes que hoy hacen vida activa, reflejando así como la JNJ 2025 ha sido un impulso revitalizador y protagonismo de los jóvenes al servicio de la Iglesia y la misión evangelizadora.
A un año, la JNJ 2025 se recuerda con alegría, pero también con nostalgia. Las calles que vibraron con cantos guardan el eco de una juventud católica. El mayor legado de aquella semana no fue solo un evento histórico, sino una certeza compartida: Cristo sigue caminando con los jóvenes, y los jóvenes siguen caminando con esperanza.
Fuente: Comunicaciones La Serena