
El Congreso se desarrolló como un espacio privilegiado para profundizar en cómo anunciar a Cristo en la era digital, abordando temas clave como la educación de la fe en tiempos de pantallas, el acompañamiento pastoral en entornos digitales y la relación con las nuevas generaciones. Todo ello, desde una mirada ética, pastoral y siempre centrada en la persona y el encuentro con Cristo.
Un desafío pastoral actual y necesario
Al inicio de la jornada, el obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, OFM, destacó la relevancia de esta temática y la responsabilidad que implica el uso consciente de las nuevas tecnologías en la misión evangelizadora.
“Este Congreso Escuela de Verano, en la modalidad en que se ha realizado, es de mucha importancia porque responde a lo que los hermanos y hermanas pidieron el año pasado. Hoy existe una necesidad real de comprender mejor, dialogar y también utilizar los medios más modernos, como la inteligencia artificial, para aplicarlos al servicio de la evangelización, ya sea en la catequesis, la formación o en toda la acción pastoral”, señaló el obispo.
Asimismo, expresó su alegría por contar con expositores de alto nivel:“Estamos muy contentos de que nos acompañe monseñor Gonzalo Bravo, obispo de San Felipe. Es un excelente profesor, un gran pedagogo, muy cercano y claro, y sin duda esta es una gran oportunidad para crecer como Iglesia”, agregó.
Formación en sintonía con las Orientaciones Pastorales
En el marco de las Orientaciones Pastorales 2024–2028, la Escuela de Verano Pastoral 2026 se consolidó como un espacio formativo que busca responder a los nuevos contextos culturales y tecnológicos donde hoy se desarrolla la vida pastoral.
El presbítero Jorge Gutiérrez, encargado diocesano de Formación, valoró el proceso que se ha ido construyendo en los últimos años: “Esta es la segunda Escuela de Verano que coordinamos como equipo diocesano de formación. Ya hemos vivido tres momentos formativos, incluyendo la escuela de invierno y podemos hacer una evaluación muy positiva. Si bien esta es una tradición larga en la diócesis, la modalidad que hemos implementado ha sido muy bien recibida por las personas”, explicó.
El sacerdote destacó además el carácter transversal de los temas abordados: “Hemos optado por temáticas que atraviesan toda la vida cristiana, no focalizadas solo en grupos específicos, sino abiertas a todos los agentes pastorales. Queremos actualizar la formación y reflexionar sobre cómo la fe dialoga con los nuevos desafíos, especialmente en esta era digital”.
Inteligencia Artificial al servicio de la fe
Uno de los ejes centrales del Congreso fue la reflexión sobre la inteligencia artificial aplicada a la evangelización, tema desarrollado por monseñor Gonzalo Bravo, obispo de San Felipe, junto a Claudio Palma, miembro del equipo de formación diocesano.
Monseñor Bravo invitó a perder el miedo frente a estas nuevas herramientas y a mirarlas desde la fe: “Vengo a hablar de la inteligencia artificial, la catequesis y la fe. Con un poco más de información podemos animarnos a utilizar estas herramientas, sin temor, porque están a nuestro servicio. La fe está al servicio de nuestra santidad y de nuestra solidaridad. Anímense y sigan participando en estos cursos y propuestas, que son realmente de altísimo nivel”, expresó.
Ambos expositores coincidieron en que ninguna tecnología puede reemplazar el encuentro personal con Cristo ni la acción del Espíritu Santo, pilares fundamentales de la vida cristiana. La inteligencia artificial fue presentada como una herramienta que puede abrir nuevos lenguajes y caminos para la evangelización, siempre que se utilice de manera responsable, ética y al servicio del anuncio del Evangelio.
La experiencia formativa se complementó con trabajos grupales, donde los participantes compartieron realidades, desafíos, dudas y también los riesgos que implica el uso de estas tecnologías en el ámbito pastoral.
Voces de los participantes
Los asistentes valoraron positivamente la instancia y destacaron su aporte concreto a la labor pastoral y educativa.
Andrea Dinamarca, de la parroquia San Esteban de Mulchén, señaló:“Fue un Congreso muy interesante, especialmente en lo relacionado con la inteligencia artificial. Nos presenta nuevos desafíos como catequistas y profesores, y sin duda espero que se vuelva a repetir”.
Por su parte, Ryna Cortés, de la parroquia San Miguel Arcángel de Nueva Imperial, destacó la utilidad práctica de la formación:“Como coordinadora de profesores de religión, participar ha sido maravilloso. Es una excelente capacitación, especialmente recomendable para los docentes, porque nos entregan herramientas digitales concretas para trabajar con los niños, con otros profesores y entre nosotros. Son recursos nuevos y de mucho provecho”.
El Congreso se realizó en el Campus San Francisco de la Universidad Católica de Temuco, fortaleciendo los lazos de comunión, formación y compromiso pastoral entre los agentes provenientes de distintos puntos de la diócesis.
Fuente: Comunicaciones Temuco