Falleció el misionero rural P. Federico Hegarty Keane
Falleció el misionero rural P. Federico Hegarty Keane

Este 20 de octubre, a mediodía, falleció en New York y a los 92 años el misionero rural P. Federico Hegarty Keane, sacerdote Maryknoll.

Fueron 65 años de sacerdocio, con una entrega muy profunda al servicio del Señor y a su Iglesia, que por su propia vocación siempre quiso cruzar fronteras, ir más allá en la evangelización. Por eso llegó desde Estados Unidos a Chile y a su pueblo rural, a anunciar la palabra de Cristo como buena nueva en tiempos difíciles, y a hacer realidad ese compromiso entre fe y vida que tanto era requerido en los años setenta.

Años de sacerdocio que el P. Federico los dedicó con vigor y mucha alegría a la formación de misioneros, personal apostólico, líderes y dirigentes sociales. Se involucró en las comunidades campesinas, alentó las organizaciones locales, regionales y nacionales, fue un dedicado defensor de los derechos humanos, y luchó incansablemente, hasta sus últimos días, reivindicando la tierra, el agua, el desarrollo y el cuidado medioambiental desde la agricultura familiar.

En 1953 es enviado a Chile, llegando a la Escuela Agrícola "Gonzalo Correa" de Molina, que era dirigida por sacerdotes de su congregación. En 1956 se vinculó al Instituto de Educación Rural. En 1963 fue designado asesor del IER y asesor nacional de la Acción Católica Rural. Fueron los tiempos de la misión general, la Reforma Agraria, la organización campesina y las grandes transformaciones en el mundo rural.

Entre 1973 y 1983, el padre Federico se desempeñó como director del Instituto Nacional de la Pastoral Rural (INPRU), que recuperara la mística de la formación de líderes y dirigentes campesinos y que aplicara las Orientaciones del Vaticano II en el mundo rural. Tras una breve partida a su país, regresa en 1986 para trabajar en programas formativos para la Diócesis de Concepción y la de Chillán.

Creó el Instituto Nacional de Pastoral Rural (INPRU) y la Fundación de Servicios Solidaridad Misionera Rural (SOLMIRU) para contribuir en la evangelización y la promoción social del campo chileno. Fue asesor del Instituto de Educación Rural y de diversas fundaciones y entidades de inspiración cristiana. Durante un tiempo fue capellán del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP).

El obispo emérito de Temuco Manuel Camilo Vial, Presidente de la Oficina de Cooperación Asistencia Campesina conoció al P. Federico compartiendo misión en la pastoral rural a través del INPRU que se creó con el apoyo de la Conferencia Episcopal de Chile. Por ello señaló ante su fallecimiento: "Ha sido uno de los pastores importantes en el ámbito de los campesinos. Después de monseñor Manuel Larraín, él estuvo al frente del INPRU por mucho tiempo. Con él me tocó ver la evolución del mundo campesino a partir de la Reforma Agraria y cómo tomó importancia ese sector en la vida de la Iglesia. Fue un gran pastor, asumiendo la responsabilidad y apoyo en la organización del campesinado en un tiempo en que iban tomando voz en el desarrollo y en la vida de la sociedad". Junto con el recuerdo del legado de Federico Hegarty para la pastoral rural, el obispo Vial vinculó su testimonio de compromiso social, con la realidad actual del país: "El fue un luchador en su época como Pierre Dubois, como el padre Aldunate y algunos obispos que fueron muy importantes para los cambios y la dignificación de las personas, algo que hoy en la situación actual necesita dar otros pasos más".

Muchas de las personas que formó son los animadores y conductores de hoy en el campo. Laicos que aprendieron con él a consagrar cada momento, y a mantener una lucha por mejores condiciones de vida tal como nos llama Jesús. Dejó en Chile, en más de cincuenta años recorriendo sus campos, una vocación campesina y rural que todavía germina, se resiste a morir.

El P. Federico dejó una importante reserva para la Iglesia, personas adultas y jóvenes, familias completas, que sin duda ayudarán a construir una mejor Iglesia, misericordiosa, construida desde la estrecha relación entre fe y vida, abierta al mundo, misionera, y comprometida con los débiles, marginados y excluidos de la sociedad.

Fuente: Fundación de Servicios SOLMIRU - Comunicaciones CECh
Nueva York, 21 de Octubre, 2019

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